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HOMENAJE AL BICENTENARIO DEL 14 DE SEPTIEMBRE  DE 1810

 Dr. Mario Urquidi U.                                                  

 

 Para rendir un justo homenaje al  importante acontecimiento del Bicentenario del levantamiento de septiembre en Cochabamba,  es necesario recordar y hacer la revisión histórica de los movimientos revolucionarios acaecidos en ella y poder llegar a la conclusión de que el heroico pueblo de la Villa de Oropesa, de la Intendencia de Cochabamba, jugó a lo largo de la lucha por la emancipación de América del Sud y de la causa de la independencia alto peruana, como ninguna otra intendencia o provincia del Alto Perú, un papel sobresaliente de pertinaz beligerancia y notable influencia política y militar. 

La Intendencia de Cochabamba * o “Provincia de Santa Cruz de la Sierra” comprendía, según el informe de Francisco de Viedma de 15 de enero 1788: la Villa de Oropesa como capital y residencia del Intendente, los corregimientos de Cochabamba, Mizque, y el gobierno y capitanía general de Santa Cruz de la Sierra; quedando sujetos en lo militar, y real hacienda los gobernadores de Moxos y Chiquitos al Intendente.

 

Los movimientos revolucionarios de 1809 de Chuquisaca y de La Paz   no tuvieron continuidad ni  proyección al resto de los pueblos del Alto Perú, como la tuvo el movimiento revolucionario de Cochabamba que en conexión con el Gobierno de la Junta de Buenos Aires, asumieron la lucha permanente durante los 15 años que duró la guerra de la independencia.

 

            La Junta de Buenos Aires, que pasaba un momento difícil y que entre otras atribuciones tuvo la de velar por los pueblos del Alto Perú, había visto en la ciudad  de Cochabamba (Villa de Oropesa) la región alto peruana que podía prestarle gran ayuda en la intención de ocupar las provincias altas. Ello, debido a que como capital de la Intendencia de Cochabamba

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* La Intendencia de Santa Cruz de la Sierra que fue creada en 1782,  “Por Declaraciones, dadas el 5 de agosto de 1783”, se reestructura como sigue: “la Intendencia de Santa Cruz de la Sierra, se manda establecer en la Ciudad de Cochabamba, por lo que dicha Provincia toma el nombre de Intendencia de Cochabamba (art. 3°). 
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situada en el centro económico y geográfico de la Audiencia de Charcas, tenía  gran influencia sobre el resto de las intendencias y regiones alto peruanas, además de la fácil comunicación con el altiplano y el oriente. Características que la convertían, desde el punto de vista bélico, en lugar estratégico en el Alto Perú.

 

            Por otra parte, como consecuencia de los conflictos en la Villa Imperial de Potosí de mediados del siglo XVII que llevaron a una paulatina crisis y decadencia económica de esa ciudad, con profunda repercusión en todos los aspectos de la vida en Charcas. La población  y la actividad económica de los centros urbanos como Potosí y Chuquisaca habían disminuido en favor del crecimiento e importancia de algunas zonas como la de Cochabamba.

 

            El “granero del Alto Perú”, se caracterizaba por tener una buena producción agrícola, sobre todo de granos, capaz de alimentar a cualquier ejército, además de tener actividad gremial y comercial con un buen nivel económico, para la época colonial. Todos estos aspectos hacían de Cochabamba la región ideal para los propósitos de Buenos Aires. Por lo tanto, había que ganar la adhesión cochabambina para tener éxito si se quería mantener la integridad del virreinato del Río de la Plata.

 

            Este fue el interés de la junta de Buenos Aires que llevó a mantener contacto entre los porteños y los caudillos cochabambinos hasta el final de la participación de los ejércitos auxiliares.

           

            La comunicación de Cochabamba con la Junta de Buenos Aires fue fluida y se la vio a lo largo de los movimientos revolucionarios conducidos por sus líderes, que simpatizaban con los insurrectos porteños. La prueba es que en Cochabamba se organizó una junta revolucionaria que se puso a órdenes de la de Buenos Aires. De esta manera se había establecido una alianza entre cochabambinos y porteños.

 

            Cuatro meses (25 de mayo de 1810) antes del levantamiento de Cochabamba, del 14 de septiembre, en Buenos Aires, se llevaron a cabo los sucesos que culminaron con la organización de una Junta de Gobierno que tuvo la finalidad de defender los intereses del monarca español cautivo y, velar por los pueblos del virreinato de La Plata, incluyendo los del Alto Perú. Para conseguir este objetivo, se enviaron expediciones armadas llamadas ejércitos auxiliares y agentes como José Moldes, con el propósito de mantener vinculación entre Buenos Aires y Charcas. Los acontecimientos de Buenos Aires, en Cochabamba, se los vio con simpatía, a tal punto que se mantuvo comunicación permanente entre ambas ciudades, alentando los movimientos que posteriormente ocurrieron en la Villa de Oropesa; antes de la llegada del primer ejército auxiliar.

 

            Se puede decir, entonces, que los sucesos acaecidos en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810, repercutieron en Cochabamba provocando el levantamiento del 14 de septiembre de 1810 “en favor de la Junta de Buenos Aires, a espaldas del ejército enemigo, antes de la batalla de Suipacha” (Mitre).

 

            Por eso no dudamos en afirmar: que, la Revolución de Buenos Aires tuvo una gran influencia y relación con el levantamiento de Cochabamba, no sólo por lo anotado, sino desde el punto de vista político, los líderes de la Villa de Oropesa eran Saavedristas y fieles al monarca Fernando VII.

 

            Francisco del Rivero, Esteban Arze, Melchor Guzmán Quitón, Bartolomé Guzmán y otros, contrarios al reconocimiento de la autoridad de la Junta de Sevilla, a la invasión francesa, a la ambición portuguesa y fieles a Fernando VII, su legítimo Rey; e interpretando el mismo sentimiento popular de rechazo y desconfianza a la Junta, más el descontento que se sumaba “al duro y despótico gobierno” del Gobernador interino don José González de Prada,  quien reemplazó al filántropo, sagaz y paternal Gobernador don Francisco de Viedma, que había fallecido; se convirtieron en los líderes de aquel general descontento popular, organizando y conduciendo el levantamiento del 14 de septiembre de 1810, que culminó con la toma del gobierno (asalto del cuartel de la Plaza de Armas), reconociendo la autoridad de la Junta de Buenos Aires.

 

            Las proclamas que se lanzaron reflejaban los motivos por los cuales el pueblo se levantó en armas y tomó el poder político, cansado de la arbitrariedad y despotismo de las autoridades cesantes. Una de las proclamas, en la parte más importante, decía: “Cochabamba es verdaderamente digna de la alta reputación que disfruta: en la actualidad impele a todos sus habitantes una sola opinión, un mismo voto y una sola heroica resolución de existir primero, que ser esclavos de la arbitrariedad y despotismo de los mandones mercenarios que hasta aquí han sacrificado la libertad de los pueblos al ídolo de ambición...”

     

            La tendencia de Cochabamba fue notoriamente de adhesión a la revolución del 25 de mayo de 1810 de Buenos Aires, la que llevó a un gobierno de criollos que todavía, en ese momento, no buscaba independizarse de España. Es esta la razón por la cual la Gaceta de Buenos Aires, en reconocimiento a esta adhesión, en la publicación No. 25 de fecha de 22 de noviembre de 1810, en el editorial, expresó lo siguiente: “El Alto Perú será libre, porque Cochabamba quiere que lo sea”....         

 

            Cochabamba decidió unir sus ideas a las de Buenos Aires.

 

            La participación cochabambina fue muy útil e importante en la incursión de los ejércitos auxiliares al Alto Perú, prácticamente les preparó el terreno facilitando el triunfo tal como sucedió con el ejército conducido por Castelli que, gracias a la ocupación previa de Oruro, ocurrida después del triunfo del 14 de septiembre, pudo derrotar al enemigo en Suipacha.

 

            Los jefes de la revolución sostenían la idea de cortar la comunicación de Goyeneche y Tristán con Nieto y Sanz con la finalidad de facilitar la marcha del ejército auxiliar, comandado por Castelli, hacia el Alto Perú. Con esta intención el Consejo o Junta de Guerra, el 10 de octubre, decide enviar desde la Villa de Oropesa a Oruro y La Paz un contingente de hombres bajo el mando de Esteban Arze, quien por una orden expedida el 17 de octubre por el Gobernador y Capitán General Francisco del Rivero, fue  nombrado General en Jefe y Comandante de las tropas, colaborado por Cosme del Castillo y Guzmán Quitón, que en tránsito a esa localidad, llegaron a Oruro el 22 de octubre con la misión de “cuidar de la seguridad de los caudales de la Real Hacienda”, según se dice, amenazados por Goyeneche y Tristán.

 

            Esteban Arze al anoticiarse en Oruro, que el coronel español Fermín de Piérola, comandando las tropas enviadas de La Paz por el Gobernador de esa ciudad Juan Ramírez, se encontraba en las proximidades de Sicasica, salió al encuentro de éste el 12 de noviembre y, dos días después, 14 de noviembre de 1810, se produjo la batalla en las pampas de Aruhuma (Aroma) a cuatro leguas de la localidad de Sicasica, logrando el triunfo las fuerzas dirigidas por Arze, apoyadas por las de Guzmán Quitón y de Mariano Unzueta. Triunfo que obligó a Piérola a retirarse hacia el pueblo de Sicasica con la intención de resistir allí. Sin lograr tal propósito, se vio forzado a retirarse a Calamarca y luego pasar al cuartel general de Ramírez, en Viacha.                      

 

            Como resultado de la derrota en Aroma, el gobernador de La Paz coronel Juan Ramírez ordenó la completa evacuación de las fuerzas de la ciudad de La Paz, con la intención de incorporarse a las tropas comandadas por Goyeneche, más allá del río Desaguadero; hecho que es  aprovechado por Bartolomé Guzmán, al mando de una división cochabambina, para ingresar y tomar la ciudad de La Paz.

 

            Con lo acontecido los planes cambiaron. Goyeneche decide postergar la campaña en el Alto Perú, lo que facilita el ingreso del ejército auxiliar, provocando la fuga del Mariscal Nieto.

 

            La participación de Cochabamba frustro los planes de Goyeneche de invadir el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata y reponer el Virreinato del Río de la Plata. Favoreció, notablemente, el accionar militar de la Junta de Gobierno de Buenos Aires y abrió las puertas del Alto Perú, a los ejércitos auxiliares.

 

            La victoria de Aroma, la primera alcanzada en el Alto Perú por fuerzas cochabambinas, fue conocida en Cochabamba el 17 de noviembre, siendo muy celebrada por la población. Posteriormente la noticia del éxito llegó a Buenos Aire, se festejó con igual emoción.

 

            El entusiasmo popular por el triunfo fue el autor del famoso dicho, que también se le atribuye a Esteban Arze: ¡Valerosos cochabambinos ante vuestras macanas el enemigo tiembla!. Expresión calificada por el historiador Mitre, como uno de los dichos más gloriosos de la Historia americana...

 

            Casi simultáneamente a la victoria en Aroma, se tuvo la noticia del triunfo de Suipacha.

           

            Como efecto de la victoria de Aroma, desde Cochabamba portando las nuevas ideas llegaron a Santa Cruz Eustaquio Moldes y Juan Manuel Lemoine, personajes que utilizando la cooperación de las guarniciones de Cordillera levantaron al pueblo de Santa Cruz de la Sierra el 24 de septiembre de 1810, pronunciándose a favor de la Junta Gubernativa de Buenos Aires. Organizaron una Junta revolucionaria que la presidió Antonio Suárez acompañado de Antonio V. Seoane y José Salvatierra.

           

            La Paz, alentada por el triunfo de Aroma, siguió los pasos revolucionarios el 16 de noviembre y se pronunció partidaria de la Junta Superior de Buenos Aires.

 

            Concluida la batalla de Aroma, Francisco del Rivero organiza en Cochabamba las divisiones que partieron, la una a La Paz bajo el mando de Bartolomé Guzmán, ingresando a esa ciudad el 28 de diciembre, sin ninguna dificultad; y la otra, a Chuquisaca bajo el mando de Manuel de la Vía que tomó  la ciudad el mismo mes, sin mayores contratiempos.

 

            Estos acontecimientos, que fueron previos a la Batalla de Guaqui, se  comunicaron el 21 de mayo de 1811 a la Suprema Junta de Buenos Aires.  Posteriormente a ellos, Arze se incorpora en Chuquisaca, al ejército auxiliar de Castelli.

 

            Cochabamba se había convertido en el foco principal de propagación de la revolución en el Alto Perú.

 

            La ciudad de Cochabamba y sus líderes, al culminar la Guerra de la Independencia, demostrando mucha personalidad, decidieron en el cuarto y último levantamiento del 14 de enero de 1825, ser independientes de España, de Lima y de Buenos Aires.

 

            Por todo lo expuesto, ahora que se cumplen los 200 años de  la “Gesta Valluna”, rendimos homenaje al heroico pueblo de la Villa de Oropesa, capital de la Intendencia de Cochabamba, que desde el 14 de septiembre de 1810, luchó valerosamente por sus ideas y por la causa final de la independencia.

 

            “Sin las pretensiones intelectuales de Chuquisaca ni las riquezas que habían hecho famosa a Potosí, alejada de espíritu mercantilista de La Paz, Cochabamba, no obstante, se constituyo en el epicentro de la revolución altoperuana en pos de la independencia.”

 

 

    “VALEROSOS COCHABAMBINOS, ANTE VUESTRAS MACANAS EL  ENEMIGO TIEMBLA”

 

 

 

Cochabamba, marzo del 2011